No quisiera dejar a un lado y pasar por alto algo que me ha sucedido, no tanto por lo perjudicial sino por lo ridículo de la historia, y por todo lo que significa y demuestra. Hace como un par de meses volví a mi país después de una temporada viviendo fuera, y me encontré con una carta (que es la que adjunto aquí) que bien podría haber tenido como asunto (de haber sido enviada vía E-mail) “Bienvenido a España”.

En esta carta se me notifica que el registro de la propiedad intelectual de Madrid me ha denegado la inscripción de derechos sobre una serie de obras, denegación cuya responsabilidad recae en la persona de María del Carmen Sánchez Martín, jefa de subsección de tramitación de inscripciones. La razón de la negativa: no tengo los derechos de reproducción de Epi y Blas.

Cuando leí la carta apenas podía creérmelo. Me hubiera reído, pero no se trataba de una broma. En una de las obras, que en este artículo se reproduce, utilizaba la imágen de la famosa pareja de “Barrio Sésamo”, descontextualizada a modo de Arte Pop, y como bien explican en Wikipedia, las características de este Arte son “el empleo de imágenes y temas tomados del mundo de la comunicación de masas aplicados a las artes visuales”. Y es muy fácil encontrar ejemplos de esto, tan solo pulsando un botón en Google Images. Da la impresión de que María del Carmen Sánchez Martín no tiene acceso a esa clase de conocimientos, ni parece haber superado los años cincuenta del siglo pasado, o parece carecer simplemente de información básica heredada. Lo gracioso es que me pide la autorización firmada, para utilizar esas imágenes, de … ¡Jim Henson!… Supongo que en este caso, será la de sus herederos…pero creo que no es necesario que nuestra querida jefa de subsección tenga por qué saber esto ni nada de lo anteriormente citado para seguir trabajando como funcionaria del estado.

Lo lamentable de esta historia no es solo que a un artista se le niegue algo tan básico como es los derechos de su obra. Lo lamentable no es sólo que la valoración de una obra de Arte lo tenga que juzgar un burócrata sin conocimientos de Arte ni de Historia del Arte ni sensibilidad ni criterio alguno para hacer un análisis fiable y acertado. Lo realmente lamentable de todo esto es que alguien pone ahí a un burócrata sin conocimientos de Arte ni de Historia del Arte ni sensibilidad ni criterio alguno para hacer un análisis fiable y acertado para realizar una valoración de una obra de Arte con un sistema detrás que le dará siempre la razón en sus errores de apreciación. Eso es lo realmente lamentable; un sistema atrasado hecho para oprimir y destruir el conocimiento, el desarrollo, el Arte, la ciencia. Y este sistema es España, sin más.

Recibí aquella carta sin ningunas ganas de apelar. No quería perder más tiempo ni dinero en algo que considero innecesario e inútil. El registro de propiedad intelectual de Madrid no es más que un rancio almacén donde guardar registros de cosas. En estos tiempos ya es un servicio desfasado. Y ya no hablo tan solo de la ineficacia, en comparación con las oficinas de patentes y registros de países más desarrollados y adaptados como EE.UU. o Reino Unido. Si necesitas ir a juicio por un tema de plagio (por poner un ejemplo), este registro de propiedad intelectual solo ejerce como testigo de que, efectivamente, en tal fecha X registró una obra que dice pertenecerle a él, y te dan el papelito que lo refleja así. A partir de ahí, nada más. Mas adelante un juez decidirá si tienes razón o no en tu caso. Ellos no hacen nada más.

Aunque sea cutre, hay una manera tan efectiva como la labor estimable que ejercen estos burócratas en el registro de obras. Si metes en una carta, sobre o paquete, una copia impresa de tu obra, y te la envías a tí mismo certificado, y no lo abres en ningún momento… ¡Tachán! Tienes una prueba de que X se ha enviado por correo una copia de una determinada obra en una determinada fecha. Tiene la misma validez que el registro en una oficina de propiedad intelectual (de Madrid, por supuesto.)

Creo firmemente en que este tipo de oficinas de registro intelectual están obsoletas, se han quedado atrás ante los nuevos tiempos y avances que nos proporcionan muchas más libertades y comodidades a los artistas, así como resultan más eficaces y rápidas. Tengo toda mi obra bajo licencia Creative Commons International (incluida la obra que rechazaron en el registro) con la cual puedo decidir si quiero permitir un uso comercial para mi obra (en este caso, no, sino recibo dinero a cambio y reconocen mi autoría, naturalmente) si se puede copiar y distribuir (Si) si se pueden hacer trabajos derivados (No) o si se debe reconocer la autoría (por supuesto, siempre) Así mismo he registrado toda mi obra en SafeCreative.org un moderno registro online gratuito, que actúa con licencia Creative Commons, realmente útil para que cualquier artista pueda decidir qué se puede hacer o no con su obra, dependiendo de la licencia que quiera utilizar. Es eficaz, adaptado a los tiempos, y rápido, sobre todo rápido. Al día siguiente del registro, ya tienes los derechos de licencia de tu obra. Y gratis. En el Registro de propiedad intelectual hacen casi lo mismo, sólo que tienes que pagar alrededor de 15 Euros más el dossier y el sobre, y esperar al menos dos años (si… dos años tardan en responder) para saber si te ha tocado o no un burócrata analfabeto que decidirá si tienes derechos básicos y fundamentales sobre tu propia obra o te quitan lo que es tuyo por derecho universal como por Arte de magia.

Espero larga vida para SafeCreative y Creative Commons, que sigan creciendo y desarrollándose, y que el Arte, el conocimiento y el pensamiento no se encuentren desamparados en España contra un grupo de funcionarios y burócratas, a cuyo sistema espero pronta muerte.

En fín, como decía Confucio, es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. Tan sólo sentí la debilidad de maldecir la oscuridad antes de encender la vela. Aunque mi verdadera debilidad sería encender un lanzallamas y arrasar con toda esta oscuridad.

…. Casi mejor enciendo una vela…

Y aquí está la obra de esta polémica:

Digital art

Nada que perder Acrílico sobre lienzo. 2004 . Mario Jodra [drasolt]

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