Hace unos días fui a ver “00“ dirigida por Zack Snyder y basada en el cómic del mismo nombre; publicado originalmente en cinco números, y guionizados e ilustrados por Frank Miller, que se ha erigido como el nuevo Rey Midas de las adaptaciones cinematográficas tras haber co-dirijido junto a Robert Rodriguez “Sin City: ciudad del pecado“, otra de las grandes obras de Miller. En esta ocasión ha participado en el film como productor ejecutivo.
Como en la citada película, 300 es una película visualmente soberbia, espectacular e impactante, tratada casi en su totalidad con efectos visuales (casi 1300 de 1500 cortes.) El film narra los acontecimientos épicos y gloriosos que realizaron los Espartanos para frenar sacrificando sus vidas la invasión del imperio persa en la batalla de las Termópilas. 300 es una auténtica orgía de sangre y ultraviolencia; mas o menos a la media hora de comenzar la peli ya están metidos en medio de la batalla de las Termópilas, que dura casi hasta el final. Las escenas de acción te cargan de una gran tensión y adrenalina, y sales del cine con unas ganas tremendas de matar persas o en su defecto, a la primera persona o candidato que se te cruce por el camino (más o menos como Bender en Futurama… “matar a todos los humanos”.) Una de las cosas que más me llamó la atención en las escenas de lucha de 300 es la gran influencia estética de “Matrix”, que parece haber cambiado para siempre el genero de acción.
A pesar de ser un film de pura acción como decía, la critica la ha tratado bastante bien, pues hay que decir que comparada con cualquier película de acción y/o violencia o genero bélico que incluso no llegue a la misma duración en escenas de lucha de 300, ésta se diferencia fundamentalmente en que hay “mucha chicha”.
Quizás por el tratamiento, o quizás por estar basada en acontecimientos de historia clásica. Aunque respecto a este punto, hay que advertir que no es ni mucho menos una película histórica ni “fiel ni precisa a la realidad y a los hechos históricos”. Hay fallos, algunos evidentes y otros comprensibles. En la película los éforos se dejan comprar por los persas y disuaden a Leónidas de entrar en guerra contra Persia, y en la realidad fueron los éforos de Esparta quienes obligaron a Leónidas a frenar al ejercito persa. El ejercito que lo realizó no eran sólo 300 espartanos y algunos “pueblerinos” de Arcadia cómo explica la película, sino un ejercito formado por 300 hoplitas espartanos (los 300 de la película, a los que hay que sumar otros 600 ilotas, pues cada espartano llevaba dos siervos a su servicio), 500 de Tegea, otros 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1.000 hoplitas del resto de Arcadia: 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespios y 400 tebanos, además de 1.000 focenses y todos los locros. Eso aún así no quita mérito ninguno a los espartanos, por supuesto, pues el ejército persa de Jerjes I contra quienes se enfrentaron (según las fuentes clásicas) oscilaba entre los 250.000 y el millón de efectivos, y Heródoto incluso lo eleva a varios millones de soldados.
Un ejemplo de fallos “perdonables” es una de las frases más representativas de la peli “Espartanos, desayunad bien. ¡Porque esta noche cenaremos en el infierno!”, nunca la pudo haber dicho Leonidas, que más bien dijo “hoy cenaremos en el Hades”. Está claro que el concepto es el mismo, y la frase al pie de la letra que diría Leónidas tendría menos gancho en el público de hoy que la “variante”. Estas cosillas son completamente perdonables por supuesto, y como explicó el propio director Zack Snyder, 00 es “una ópera, no un documental”. Aún con estos ligeros cambios respecto a los relatos de Herodoto, 300 es suficientemente aceptable en cuanto al rigor, según diversos historiadores, aunque muchos discrepan de la visión “idealista de la sociedad espartana y griegos demócratas” en contra del “cáustico imperio de los bárbaros y esclavos persas”.
300 sin duda alguna es el film del año, y tras ella estoy seguro de que seguirán su estela muchas películas similares, en temática y estética, y espero que sea así. La Historia es uno de mis temas favoritos, y algo tan apasionante mezclado con un espectáculo tan bien realizado puede darnos muchos momentos de diversión.



