“A raíz de la feliz muerte de nuestro padre”: Es sin duda la frase más representativa de esta película, y el pie que utiliza Leopoldo María Panero para manifestar frente a su madre y su hermano Michi Panero que el humor y la felicidad surgió tras la “feliz muerte de nuestro padre”. Y es que en “El desencanto” (1975) de Jaime Chavarri no era intención fundamental hablar de la muerte de alguien en concreto. En aquel caso era la de Leopoldo Panero (1909-1962) excelente traductor de los románticos ingleses y poeta, el poeta de cámara que para muchos lo era del régimen franquista (que sin embargo estuvo a punto de ser fusilado a comienzos de la guerra por los nacionales, aunque más adelante se alistó en las tropas de Franco.) Si bien en esta película el muerto a quien destripan y atacan es Leopoldo Panero, bien podría haber sido el propio Francisco Franco. Por determinadas razones, tanto por las fechas de su rodaje (1974-75) y de estreno (1976), esta película marca la transición española hablando del “desencanto” hacia el pasado régimen, echando por tierra los valores morales del franquismo, tales como la unidad familiar, la religiosa o la social. Aunque como dice Chavarri, algunos pensaban que hablaba del “desencanto” hacía la reciente democracia.



La trampa consistía en engañar a las masas realizando una entrada casi exacta a la canción original y cambiar las letras de las canciones (compuestas por Karl Schwendler) en el segundo o tercer verso con mensajes contra los judíos o atacando a los americanos. Las canciones se difundían a Canadá, E.E.U.U. y Gran Bretaña en radio de onda corta, aunque nunca pudieron difundirse en su patria de origen, la Alemania Nazi. Este material de guerra psicológica tenía al parecer un efecto aterrador en la población.


